ABCdario / “LAS INDIAS DEL AGUAJITO”

Por Víctor Octavio García

 

Cuando escuché por primera vez la leyenda que se trasmite a través de la tradición oral, de boca en boca y de generación en generación de “las indias del Aguajito” (madre e hija), me interesé y propuse reconstruir la historia; sin rigor científico y sin un marco teórico rescaté, uní e investigué aquellos relatos hasta ese entonces “sueltos” y aislados que se cuentan en rancherías del norte de La Paz, mismos que publiqué en por primera vez el 28 de agosto de 2010 –después los reedité un par de veces–, de las últimas dos guaycuras originarias, sin mestizaje ni cruza, que fueron vistas y aprendidas en la zona rural del norte de La Paz entre 1850 y 1860.

Por suerte conozco y he caminado las zonas donde supuestamente habitaron y fueron vistas inicialmente –la “Tinaja de la Vieja”– y la zona donde fueron atrapadas por un grupo de rancheros y jinetes –rancho “La Vieja”–, así que con ese referente me di a la tarea de darle forma a la historia, historia recalco, carece de rigor científico y un marco teórico que permitan validarla, esa será labor de los historiadores; se trata de dos Indias guaycuras que habrían sobrevivido en la zona serrana del rancho del “Aguajito de Moreno” –propiedad del “Polla” Abaroa– a la devastadora tarea de evangelización así como a las fuertes limitaciones e inclemencias impuestas por el agreste medio; la India madre y su hija que por años vivieron escondidas y anduvieron a salto de mata entre la accidentada costa del Sauzoso y los médanos en la costa del pacifico abarcando una área de 60 kilómetros a la redonda, justo donde aún existen dos pequeños “batequis” –ollas de agua dulce enclavadas en tepetates– conocidos como la “Tinaja de la Vaca” y la “Tinaja de la Vieja”.

De acuerdo a la longevidad de aquella época, las condiciones que imperaban y por testimonios de los relatos, los hechos se habrían registrado entre la década de 1850-1860, justamente 60 kilómetros al norte de La Paz; las Indias que habían sido “vistas” en la zona desde tiempo atrás, motivó que una partida de jinetes y rancheros de la zona se dieran a la difícil tarea de aprehenderlas (lazarlas) con el fin –según se cuenta– de civilizarlas para luego evangelizarlas, tarea que no fue fácil; más de una semana –con sus días y sus noches– cabalgaron por sierras, médanos, arroyos, ancones, cañadas y valles poniendo trampas, cortando atajos y dejando señuelos para atraparlas; a la india madre la aprendieron el mismo día que se dieron a la tarea de “campearlas” –quizás por su edad– mientras que la India más joven les llevó seis días con sus seis noches capturarla hasta que fue “lazada” en la costa del pacifico en las inmediaciones del rancho “La Vieja” del Nene Landa; la india madre murió  a los pocos días de ser aprehendida –según cuentan que de tristeza y hambre porque jamás quiso comer– mientras que la india más joven, la india hija, se “juntó” con un ex marino de la contracosta (de apellido Torres); tuvo varios hijos y murió a una edad avanzada plenamente integrada a la “civilización”, evangelizada y conversa a la religión Católica.

Cerca del “Aguajito de Moreno”, a lo sumo dos o tres kilómetros y medio en línea recta se encuentra la “Tinaja de la Vieja”, un viejo y conocido “paraje” de cazadores que aún conserva rasgos de haber sido asentamiento indígena, se ubica en el vértice donde se forma un pequeño arroyo que se dispersa en varios “brazos” pasando uno de éstos precisamente por el rancho donde existe “agua manteada” que sirve para darle de beber al ganado y para uso del rancho, subiendo el arroyo se encuentra una mesa conocida como la “Mesa de la Vieja” en un radio de dos kilómetros de terreno plano donde suelen “parajear” los venaderos.

El rancho abandonado de “La Vieja” donde supuestamente fueron atrapadas por un grupo de jinetes y rancheros queda un poco más distante, en línea recta quizás unos 45 kms, rancho que se encuentra en la costa del pacifico en línea paralela con “El Conejo”, zona de abundante pesca de orilla y productora de ostión de piedra; de manera que cuando se registró este hecho que ningún historiador ha consignado, La Paz contaba con 3,697 habitantes, John Wesley Hardin cobraba fama en el Paso Texas como el pistolero más rápido del oeste, México presumía las “leyes de Reforma” y España se regodeaba con la victoria de Castillejos; de las fuentes que recurrí para darle forma a la leyenda de las “indias del Aguajito” tres han fallecido; Raúl Olachea Lucero, Luis Burquez y Santiago Mendoza, sobreviven Pilar Almaraz y el “Prieto” Sosa, éste último que ha vivido desde niño en la zona y la conoce ora sí que como la palma de su mano. ¡Qué tal!.

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