CLAROSCUROS / HUMILDAD

Por Salvador Castro Iglesias

 

Cada vez que pienso en la palabra humildad recuerdo a mi madre y a mis abuelos, hoy ya no están en esta tierra pero sus enseñanzas no las olvido.

Humildad era una palabra que regularmente sonaba en casa, no importaba si los tiempos fuera de bonanza o de estrechez, se referían por lo general a ser mansos (pero no mensos), más bien a que sin importar cuan importantes pudiéramos ser en esta vida, siempre debíamos ser humildes, humildes de corazón, de ser y estar.

En un tiempo de mi vida no lo entendí a cabalidad, tuvimos épocas difíciles y ahí es donde chocaba esa palabra, humildad.

Años después fui comprendiendo la magnitud de ello, ser humilde es estar siempre dispuesto a los cambios, dejar de lado la soberbia para así poder aprender y avanzar en esta vida, para adquirir conocimiento y poder compartirlo con los demás, muchas veces sin esperar recibir algo a cambio.

Esto que comento viene a colación cuando veo las acciones que emprenden quienes hoy llegan a ocupar cargos de elección popular en nuestro Estado; hombres y mujeres llenos de sueños, promesas y deseos de hacer cambios, de mejorar lo que sea mejorable y de cambiar aquello que mil razones no funcionó.

Se es humilde en la medida en que se aceptan los errores, los éxitos, los fracasos, se aprende de ellos y se busca enmendarlos de la mejor manera, siempre abiertos a nuevas ideas, aportaciones y trabajo en equipo.

Muchos dirán o pensarán que no es posible, que la oposición siempre será la de criticar, opinar en contra, nunca aportar. De ser así obviamente la humildad está fuera de contexto.

Hoy veo un Gobierno Estatal que comienza yendo hacia adelante, sabiendo que los retos se vencen con estrategias, con trabajo y unidad, pero sobre todo, con humildad, esa humildad de saber que el tiempo pasa y solo quedan las acciones y los hechos y tal vez no haya tiempo para festejar los éxitos.

Veo acercamientos con los diferentes sectores de la sociedad, de los medios de comunicación, de todos los que participan en e inciden en esta sociedad y ello ya de sí habla bien, esperemos que sigan por ese camino ya que Sudcalifornianos somos todos y no hay ya razones para estar desunidos.

Cuando un Gobierno es incluyente sin importar colores, cuando busca a los mejores para dar resultados a quienes votaron por ellos, es cuando se ve que existe una visión de Estado, solo espero que quienes hoy tienen ese privilegio lo hagan bien, que sigan con los pies en la tierra y no se mareen con el efímero poder que todo se cobra a su tiempo y no se suban en ese ladrillo que a muchos ha mareado en el pasado.

No cuesta mucho ser humildes, solo recordar que somos perfectibles en cualquier momento de nuestras vidas y que escuchar otras voces siempre será bienvenido porque no lo sabemos todo. Eso para este escribano se llama humildad, aprender y desaprender para volver a aprender.

Las experiencias pasadas nos cuentan de gobiernos soberbios, abusivos y depredadores, también de buenos gobiernos que tuvieron esa visión de una Sudcalifornia grande y próspera. Deseo en verdad que estemos ante una nueva era, de abundancia, de trabajo y de bendiciones para todos los que vivimos aquí.

El tiempo lo dirá, los hechos y actos también, si se actuó con plena conciencia en beneficio de todos o solo de unos cuantos, y de humildes será reconocerlo para bien o para mal.

A mis 61 años he visto pasar buenos y malos funcionarios, algunos siguen al pie de sus encomiendas, mientras otros fueron enterrados por la memoria colectiva por sus errores y soberbia que les impidió llevar a cabo su labor con honestidad, humildad y tesón.

Deseo en verdad que todos, sin excepción salgamos adelante, remontemos los odios y rencores, que vayamos por más y mejores cosas para todos y pongamos nuestro granito de arena en este mar que se llama Baja California Sur con humildad y trabajo digno y diario.

Nos leemos más adelante …

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •