CLAROSCUROS / MI MÍO ES TUYO Y LO MÍO ES MÍO

Por Salvador Castro Iglesias

 

Ayer domingo por la mañana mi querido amigo Jesús Chávez Jiménez publicó que otra vez habían vuelto a desvalijar su casita que queda por allá en el Centenario, una casita chiquita que ha ido tratando de mantener a lo largo del tiempo y a pesar de los maleantes que al parecer abundan por aquellos lares.

Lo triste es que no ha podido (hasta donde yo sé), recuperar jamás sus cositas, se vuelven humo y desaparecen al igual que estos pillos de siete suelas que lo traen asoleado.

Demandas, quejas y reclamos de mi amigo Jesús al parecer no han tenido eco en los altos, medios y bajos mandos policiales que en teoría están para cuidarnos de tales pillos.

Que si son de por esos lares, que si ya lo tienen bien ubicado, que si que se yo, mil teorías sobre estos sujetos van y vienen y a la fecha, nada, nada de capturarlos, apresarlos o algo por el estilo caray.

En una ciudad en la que a la fecha su población no llega al millón de habitantes y en la que se supone que todavía conocemos a la mayoría o a muchos de los que aquí vivimos, pareciera un cuento chino eso de que no hay manera de agarrar a quienes en franca y descarada acción, se meten a nuestras casas y las vacían en un santiamén.

No quisiera pensar de ninguna forma que las Autoridades Policiales están coludidas con los cacos de este caso, pero no puedo todavía comprender como no los encuentran, no los agarran y no les ponen un zape para que se corrijan.

Cada que leo lo que publica mi amigo Jesús al respecto se me tuerce, churre o arruga el corazón nomás de pensar en las penurias que pasa con cada robo de sus escasas propiedades y me pongo a pensar que en definitiva las cosas no están nada bien en cuanto a los llamados “robos menores”, como si esto no fuera importante para los sufridos habitantes a quienes desvalijan los malvados ladrones que para vergüenzas viven aquí en La Paz BCS.

Preocupante es sobre todo que al parecer el móvil es estos hurtos es el de poder tener dinerito fácil para comprar esas porquerías que se meten en sus cuerpecitos los malandrines y son llamadas drogas, metas, coca, hierba y todo eso; y que por no trabajar honestamente para pagar sus vicios mejor se dedican al antiguo arte de robar a otros.

La gente que trabaja sabe muy bien lo que cuesta ir haciéndose de sus cositas, una TV, una computadora, su ropita, sus carritos y todas esas cosas que nos permiten vivir un poco mejor para ir tirando por esta vida que nos dio nuestro Señor, ya duele, en verdad duele que al llegar a tu casita esta se encuentre más limpia que cuando la inauguraste.

Por lo anterior voy entendiendo porqué en otras ciudades de este País la gente, harta de tanto malandro que les roba sus cosas se está atrincherando, agrupando y preparando para darles su muy merecido castigo a estos pillos sin oficio ni beneficio que tienen asolado a mi amado País.

Mal asunto es cuando la población tiene que tomar la justicia por su propia mano, porque cuando así lo llegan a hacer ahí mero si les cae la policía, la Interpol, el FBI, la CIA, la KGB y todo tipo de oficiales que muy molestos pescan a los sufridos habitantes que se atrevieron a darle en su maraca a los pillos que llegan a capturar y ahí van los pobres al botellón por daños acusados de daños y perjuicios, por maltratar a esos pobre delincuentes, les cae además encimas los llamados Derechos Humanos y hasta ahí llegan.

Algo no está nada bien cuando los Ciudadanos debemos defendernos a falta de quien nos defienda, que no se tomen cartas en el asunto de inmediato y obligue a los maleantes a resarcir los daños ocasionados y luego darles un castigo ejemplar para que se eduquen.

La mera verdad que hoy en día los centros penitenciaros en México y el en mundo solo han servido para educar a los pillos y no para corregirlos, cuando salen traen hasta Maestría en como jorobar a los Ciudadanos y de rehabilitación nada de nada.

Los meten al bote y ahí son tratados como reyes, con sus camitas, comidita y servicios médicos estos pillos sí señor, en lugar de obligarlos a trabajar, a ganarse su sustento, a resarcir los daños, que se yo, al menos a ser mejores Ciudadanos y dejarse de andar pelando a la gente.

En fin amigos, así las cosas y en verdad deseo de todo corazón que las nuevas Autoridades se apliquen, busquen a estos malvivientes y realmente protejan a los habitantes que son los que pagan sus sueldos y salario y a quienes deben lealtad y servicio.

Nos leemos más adelante …

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