CLAROSCUROS / “SER O NO SER”

Por Salvador Castro Iglesias

 

Cuando era pequeño muchos me decían… Chavo, cuando seas grande tienes que ser como fulanito o zutanito, cosa que en verdad no me agradaba (ni me agrada), pensaba ¿Por qué debo ser como otros si ya soy como soy?.

Así de sencillo, jamás entendí por qué me decían eso, nunca me vi como los demás ¿saben?, siempre soñando con ser otras cosas, astronauta, explorador, investigador de cosas que no habían sido investigadas, cosas de esas.

Con el tiempo fui entendiendo que la gente que me amaba solo quería que yo fuera algo así como una persona normal, gente que tiene un trabajo fijo, que se levanta a las 6 de la mañana, toma un café y se va a su trabajo, luego regresa a casa, come, duerme la siesta, platica algo con sus hijos y su esposa y luego a dormir, soñando con hacer aquellas cosas que siempre pensó pero la vida o las costumbres le hicieron abandonar por ser una persona normal.

No, la verdad que nunca hice caso de eso, aún hoy en día sigo buscando a ese unicornio esquivo que todos buscan en algún momento de sus vidas y no lo encuentran, muchos se dan por vencidos pero yo sé que por ahí debe de andar.

He hecho amigos (pocos en verdad), me gusta hacer amigos, aunque muchos tal vez no entiendan lo que es eso, te buscan cuando piensas que podrán obtener algo de ti, cuando ya lo tienen se van a buscar a otros nuevos amigos.

Y así, caminado por esta vida me enteré de muchas cosas, que me encantan, que ser honesto y derecho vale la pena porque así la gente sabe que no soy falso ni escondo nada y se acercan sin temor.

Si señor, amo aquellas charlas interminables frente a una copa de vino, en las que busco siempre encontrarle la cuadratura al círculo, del por qué  y para qué estamos en este mundo, y cosa así, sencillas pero complejas.

Soy como soy, mi madre que en paz descanse siempre lo entendió, ella sabía que jamás sería gente de esa que camina por la calle pensando que es importante aunque los demás sepan que no lo son, también que ni por error sería físico matemático porque jamás entendí ¿por qué X tiene que ser igual a Y ?, y por ello nunca nos llevamos bien.

Al contrario de todo eso mamá Chelita siempre me alentó a hacer cosas, tan así que una de mis hermanas me dice que soy Chavo el constructor, me encanta hacer cosas ¿saben?, carritos, casitas, tablitas, muebles y todo lo que mi mente siempre acuciante me dicta.

También a veces soy muy serio y hago otras cosas, amé leer desde pequeño y terminé siendo escritor y periodista, lo sigo siendo aunque los tiempos cambien, procurando respetar a los demás a pesar de no siempre estar de acuerdo con ellos pero buscando saber más sobre ellos, ¿Qué hacen? ¿Qué les gusta? ¿Quiénes son? .

Solo soy, alguien que siempre extiende su mano para quién la busca, que se duele de las desgracias que pasan, que no está conforme con mucho de los nuevos tiempos, esos tiempos en los que ser diferente es mal visto, tiempos de desunión solo porque alguien nos ha metido en la cabeza que en este país habemos solo dos tipos de seres humanos, los chairos y los fifís. Hágame usted el favor.

Todavía sigo creyendo en los seres humanos, Mexicanos, Rusos, Árabes, de Timbuctú o vaya usted a ser de donde; hombres y mujeres, así de simple. Hombres y mujeres que hacen familias, ciudades, países y continentes, que siempre buscan lo mismo que usted o yo, amar, aprender, avanzar, sobrevivir sin distingo de colores ni etiquetas impuestas por gentes que no entienden que nacemos, vivimos, nos reproducimos y morimos todos por igual.

Si, hoy es tiempo de pensar, de reaprender, de entender que aunque las cosas cambien todos somos uno solo y nos llamamos humanos, humanos que buscamos ocupar un espacio en este planeta, que buscamos trascender a pesar de aquellas diferencias de color, pensamiento, color o sexo.

Son tiempos que nos exigen hacer grandes cambios, de reconstruir, de crear, de aceptar que en muchas cosas no estamos bien y que es hora de que unidos debamos aceptar los cambios si estos están para bien.

Seamos constructores, dejemos una herencia de aprendizaje, de amor por nuestra tierra y por nuestros hermanos, de olvidar reincillas y rencores, hoy este mundo llamado tierra espera que retomemos el camino hacia mejores tiempos, construyendo y no destruyendo.

Nos leemos más adelante…

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