- Han sido las redes sociales las que se han llenado de cuestionamientos y críticas a la doble moral de Blanca Pedrín Torres.
- La supuesta ambientalista enfrenta hoy en día fuertes críticas por la construcción de una lujosa residencia en Costa de Oro.
Redacción
Los Cabos, uno de los destinos más emblemáticos de México por su riqueza natural, pero ahora se ha convertido en escenario de una polémica que cuestiona la credibilidad de la empresaria y política Blanca Pedrín Torres.
La mujer, conocida por autoproclamarse defensora del medio ambiente, enfrenta hoy en día fuertes críticas por la construcción de su lujosa residencia en Costa de Oro, una zona catalogada como ecológicamente sensible.
Han sido las redes sociales las que se han llenado de cuestionamientos y críticas a la doble moral de Blanca Pedrín, pues su proyecto ha encendido las alarmas no solo por su ubicación sobre una duna costera, sino porque se realiza sin la Manifestación de Impacto Ambiental correspondiente, documento obligatorio que evalúa los posibles daños al ecosistema.
La ausencia de esta autorización no es un detalle menor, ya que representa una contradicción flagrante con los valores ambientales que la misma pseudo activista del medio ambiente ha promovido en el pasado.
Por so la reacción de la comunidad local ha sido inmediata y contundente. Vecinos y activistas han comenzado a organizarse para exigir transparencia y legalidad, mientras que las redes sociales se han llenado de cuestionamientos y críticas a la doble moral de la empresaria.
“No entendemos cómo alguien que se presenta como protectora del medio ambiente puede ignorar las normas básicas que salvaguardan nuestro entorno”, expresó un vecino preocupado al ser entrevistado.
Por su parte expertos en ecología advierten que la construcción en dunas costeras tiene efectos irreversibles sobre la biodiversidad local, afectando tanto flora como fauna endémica, y acelerando procesos de erosión que podrían tener consecuencias a largo plazo.
Finalmente el caso de Blanca Pedrín Torres plantea un dilema mayor: ¿es posible que una figura pública mantenga credibilidad en materia ambiental cuando sus acciones contradicen sus discursos? Mientras se da una respuesta a ello la polémica crece, ya que Los Cabos enfrenta una prueba de conciencia colectiva y legalidad, y la coherencia de quienes se dicen defensores del planeta queda, al menos por ahora, en entredicho.

