- El Gobierno de Los Cabos ha respondido con una coordinación real frente al aviso de los EE.UU.
Redacción
La forma en que un destino turístico enfrenta un señalamiento internacional, dice más de su gobierno que cualquier campaña, ello frente al aviso de seguridad emitido el 2 de junio por el Consulado General de Estados Unidos en Tijuana por hechos ocurridos en San José del Cabo, la respuesta del Ayuntamiento no fue reactiva, sino que fue anticipada.
Desde el fin de semana previo, el presidente municipal Christian Agúndez Gómez mantuvo estrecha colaboración con los tres órdenes de gobierno donde de manera inmediata se activaron esquemas operativos que hoy se ve en las calles: patrullajes reforzados con filtros visibles las 24 horas en los accesos al Aeropuerto Internacional de San José del Cabo y sobre la carretera Transpeninsular, operativos permanentes en San José del Cabo, Cabo San Lucas y el corredor turístico —donde no se han registrado incidentes—, y presencia constante de Policía Turística bilingüe en hoteles, marina y playas. La clave no es solo el despliegue municipal.
Así, el Gobierno de Los Cabos trabaja hombro a hombro con el Gobierno de Baja California Sur, la Secretaría de Marina, SEDENA y Guardia Nacional y la Secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana a cargo de Omar García Harfuch.
Esa suma de capacidades permite que la prevención no sea discurso, sino presencia física, inteligencia compartida y tiempos de respuesta cortos. Para el turismo, el mensaje es puntual y verificable: se trata de una alerta preventiva y localizada. Los hechos ocurrieron fuera de las zonas turísticas tradicionales.
El aeropuerto opera con normalidad, sin interrupción en traslados hoteleros, y el destino mantiene flujo constante de visitantes. No hay parálisis, hay protocolo. Sumado a todo lo anterior, el día de ayer Christian Agúndez entregó 30 unidades nuevas de radiopatrullas que se sumarán a estos esfuerzos, con una inversión de 48 millones de pesos, además de anunciar un ajuste salarial a la fuerza policial municipal, acompañado de capacitación y equipo para optimizar las tareas en de seguridad en Cabo San Lucas, San José del Cabo y demás delegaciones del municipio.
Aquí es donde radica la importancia de resaltar el trabajo previo. Gobernar un destino como Los Cabos exige entender que la seguridad es la base de la economía.
Por eso la comunicación abierta con consulados, la atención a las medidas sugeridas a viajeros —mantenerse informados por medios locales, estar atentos al entorno y seguir directivas de seguridad— y la disciplina operativa importan tanto como el patrullaje.
La coordinación inmediata demuestra que los protocolos funcionan cuando hay mando, no solo presencia. Federalizar la respuesta sin perder el control municipal es lo que ha permitido contener el riesgo y evitar que un hecho puntual se convierta en percepción generalizada.
Por eso, más allá del ruido mediático, lo responsable es reconocer lo que se hizo bien y a tiempo. Como lo resume el propio presidente municipal: “En Los Cabos protegemos a quien nos visita como si fuera de casa. Tomamos con seriedad la alerta de nuestros aliados estadounidenses, actuamos con responsabilidad y reiteramos que el destino sigue siendo seguro, abierto y hospitalario”, finalizó diciendo el alcalde cabeño.

