HISTORIA DE SUPERACIÓN Y PERSEVERANCIA


  • Durante la pandemia de COVID-19, Malibe Lucero volvió a la Universidad Da Vinci para obtener una segunda maestría en Administración de la Tecnología Educativa, lo que fortaleció su perfil docente. Hoy, tras años de esfuerzo y disciplina, celebra la culminación de su Doctorado en Educación en la Ciudad de México, un logro que simboliza su perseverancia y vocación.

Redacción

A los 18 años, una joven estudiante del Tecnológico de La Paz vio interrumpidos sus sueños académicos cuando un padecimiento de salud —cisticercosis alojada en el cerebro— la obligó a suspender sus estudios durante 15 años. Gracias al cuidado de sus padres y al acompañamiento médico, logró superar la enfermedad y, con paciencia, reconstruir su vida.

La primera experiencia laboral de Malibe Lucero fue en la Secretaría de Educación Pública como capturista de datos, donde poco a poco recuperó la confianza en sí misma. Aunque el temor y la inseguridad la acompañaban, nunca abandonó la idea de continuar con sus estudios. Con el apoyo de su esposo, sus hijos y sus padres, decidió retomar la formación académica bajo una modalidad que entonces era novedosa: la educación en línea.

Después en 2009 ingresó a la Universidad Da Vinci, donde se formó como estudiante virtual y concluyó su licenciatura. Posteriormente impartió diplomados para maestros de educación básica y cursó una maestría en Tecnología Educativa. Su trayectoria la llevó a desempeñarse como catedrática en la Normal Superior “Profesor Enrique Estrada Lucero” de La Paz, además de participar en el diseño de contenidos para programas de posgrado.

Durante la pandemia de COVID-19, Malibe Lucero volvió a la Universidad Da Vinci para obtener una segunda maestría en Administración de la Tecnología Educativa, lo que fortaleció su perfil docente. Hoy, tras años de esfuerzo y disciplina, celebra la culminación de su Doctorado en Educación en la Ciudad de México, un logro que simboliza su perseverancia y vocación.

Más hace el que quiere que el que puede”, afirmó, recordando la frase de Benjamín Franklin que la ha acompañado en su vida profesional: “Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”.

La historia de la maestra Malibe Lucero es testimonio de que la constancia, el apoyo familiar y la pasión por la enseñanza pueden transformar la adversidad en éxito.