FACTOR POLÍTICO / JUEGO DE ALTO RIESGO


Por Luis Miguel Aragón

 

En política nada es casualidad. Es claro que las alcaldías de La Paz y Los Cabos son las más importantes de Baja California Sur, tanto por su población como por su peso económico y desarrollo. No por nada son consideradas las joyas de la corona electoral.

Para la Coordinación de la Cuarta Transformación en La Paz levantaron la mano hasta los mancos. Poco faltó para que se registraran también los artistas callejeros que hacen malabares en los semáforos de las principales avenidas. Y, dicho sea de paso, estos últimos tendrían más argumentos que muchos de los políticos que se apuntaron en la larga lista. ¿Quién mejor que estos “artistas del malabar” para conocer lo que sucede en las calles, las carencias de las colonias y las quejas cotidianas de la población?

Para Morena y sus aliados, poner sobre la mesa de negociación cualquiera de estos dos municipios y jugar con las candidaturas como si fueran fichas de un tablero es una apuesta de alto riesgo. No pueden darse el lujo de entregar posiciones a perfiles que no representen una opción competitiva o que pertenezcan a grupos con desgaste político.

La contienda de 2027 no será un paseo por el parque y, por tanto, negociar candidaturas sin considerar las realidades políticas y sociales podría costarles muy caro.

En La Paz, la disputa se concentra ya en tres o cuatro perfiles. Sin embargo, se ha dicho que se respetarán los resultados de las encuestas y que será la ciudadanía, mediante ese mecanismo, quien defina la candidatura. Los nombres de Saúl González, Karina Olivas, Jehú Vázquez y Alejandro Mota siguen sobre la mesa, y todo indica que en ese orden van las preferencias. Con distancias marcadas.

Mientras que, Yayo Van Wormer, Omar Zavala, Tano Polanco y Fernanda Villarreal  podrían sumarse a alguno de los proyectos en disputa, aunque habrá que ver si sus respaldos representan una verdadera suma.

El horno sigue sin estar para bollos. El tiempo avanza, 2027 está cada vez más cerca y todavía no se observa con claridad esa unidad que tanto pregonan y que tanto necesitan para comenzar a trabajar en la operación electoral del 2027, la madre de todas las batallas.

Al final, todos hacen falta. Pero, se necesita voluntad para sumar, capacidad para reconocer espacios y, sobre todo, disposición para entender que el proyecto no puede convertirse en patrimonio personal.