Por Alejandro Barañano
Tras negarle la licencia que había solicitado JUAN PÉREZ CAYETANO, el Congreso del Estado determinó a puerta cerrada el viernes pasado retirarle la inmunidad –fuero para que se entienda mejor– para que así enfrentará el proceso penal que existe en su contra por acoso sexual.
Esto fue determinado en una sesión privada, por lo que se supone que con lo anterior el guerrerense actuaría ante la acusación de índole sexual que pesa en su contra, y por otra parte se espera también que su suplente MANUEL GUERRERO sea llamado para ocupar la curul en la Sesión Ordinaria del próximo 27 de octubre.
Pero a la par de lo anterior, corrió como reguero de pólvora la versión de que el susodicho, o sea JUAN PÉREZ CAYETANO, abandonó la media península en un avión privado, esto por el mero afán de eludir el procesamiento penal que le espera, pero sumando con esto un error más a su torpe estrategia de defensa ante sus actos delictivos, pues su inminente procesamiento no implicaba necesariamente la imposición de una medida cautelar privativa de libertad.
De acuerdo a una plática que sostuve con el jurisconsulto ARTURO RUBIO RUÍZ, nos explicó –con bolitas y palitos– que lo que debido haber hecho JUAN PÉREZ CAYETANO no era otra cosa más que acudir ante la autoridad judicial para contestar la imputación, y aun en caso de vinculársele a proceso no necesariamente habría ingresado a prisión, puesto que lo más probable es que hubiera enfrentado el proceso en LIBERTAD DEAMBULATORIA, aunque quizá con la obligación de estampar una firma periódica o tal vez con la prohibición de salir de BAJA CALIFORNIA SUR sin una autorización judicial.
Pero ahora con su intempestiva salida las cosas se le complican, pues claramente significa que es un acto tendiente para evadir la acción de la justicia, por lo que se ha hecho acreedor a una medida cautelar privativa de libertad denominada “prisión preventiva justificada”. ¡QUIHÚBOLE!
El mismo abogado RUBIO RUÍZ indicó durante la charla que de concretarse este supuesto, lo conducente será que el AGENTE DEL MINISTERIO PÚBLICO solicite al Juez de Control el libramiento de una orden de aprehensión, la cual podrá ejecutarse en cualquier parte del territorio nacional, por lo que a JUAN PÉREZ CAYETANO no le quedará de otra más que ocultarse muy bien, o quizá porque no, negociar en lo oscurito que no se cumpla el mandamiento de aprehensión.
Sin embargo e independientemente de todo lo antes dicho, el mismo MINISTERIO PÚBLICO –con estricto celo en el cumplimiento de su deber– tendrá ahora que investigar a quienes hayan sido sus encubridores o cómplices, esto por haberle dado el “pitazo” a JUAN PÉREZ CAYETANO del retiro de su inmunidad procesal, ya que eso fue lo motivo que se tirara a perder a través mediante un vuelo privado.
Y es que AUXILIAR A UN PRÓFUGO ES UN DELITO, y aunque digan lo contrario, se sabe que hay diputados que de una u otra manera colaboraron en la “graciosa huida”, por lo que se deberá de aplicar todo el peso de la ley a quien o quienes resulten responsable por ello, pues queda claro que la intención manifiesta de la mayoría parlamentaria local fue proteger en todo momento al imputado por lo que intentaron y agotaron todas las dilataciones que el procedimiento les permitió. No más, no menos.
Ahora habremos de esperar que el largo brazo de la ley alcance a JUAN PÉREZ CAYETANO para que responda ante la justicia, y que de igual modo sean llamados a cuentas quienes le brindaron el auxilio para escapar furtivamente tal y como sucedió; por lo que mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .

