BALCONEANDO / CURIOSO, MUY CURIOSO


Por Alejandro Barañano

 

Es sabido que VÍCTOR MANUEL CASTRO COSÍO le debe mucho a ADÁN AUGUSTO LÓPEZ. Su amistad se remonta al 2009, cuando ambos eran diputados federales por el PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA. En 2012 los dos contendieron por una senaduría, pero solo Adán obtuvo el cargo y Víctor quedó fuera.

Con su triunfo, el entonces senador tabasqueño fue presidente de la COMISIÓN PERMANENTE DE POBLACIÓN Y DESARROLLO, y como respaldo a su entrañable amigo lo invitó a fungir como secretario técnico en dicha comisión legislativa. Más tarde, ya como gobernador de Tabasco –enero de 2019 a agosto de 2021– le brindó apoyo a la campaña de 2021 para que VÍCTOR MANUEL CASTRO COSÍO alcanzara la gubernatura, hecho que se conoce públicamente gracias a una grabación difundida en redes sociales el día que se declaró ganador el maestro de secundaria.

Ahora bien, tras estos antecedentes y gracias a una investigación realizada por el amigo colega ANTONIO CERVANTES para SEMANARIO ZETA, puede entenderse en cierta medida el desfalco del INSTITUTO DE VIVIENDA DE BAJA CALIFORNIA SUR, el cual fue el primer escándalo de corrupción en la administración de Castro Cosío. En esa dependencia se encontraban FERNANDA VILLARREAL GONZÁLEZ como directora; JUAN MANUEL REYES CERVANTES como titular de la Administración; y JAVIER MANJAREZ como jefe del Departamento de Contabilidad.

Este último, hoy preso en el Centro de Reinserción de La Paz, señaló durante sus comparecencias que gran parte de los retiros en efectivo, compras y recursos desviados del INSTITUTO DE VIVIENDA fueron enviados a la campaña de ADÁN AUGUSTO LÓPEZ entre 2022 y 2023, cuando el tabasqueño —protector del actual gobernador sudcaliforniano— era una de las “CORCHOLATAS” del entonces presidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, en busca de la candidatura presidencial junto con CLAUDIA SHEINBAUM PARDO.

Según los datos proporcionados, se estima un quebranto de al menos 54 millones 876 mil pesos, cifra calculada por peritos especialistas. Se le imputó al encargado de Contabilidad la ejecución de 3 mil 591 operaciones financieras irregulares. Estas incluyeron transferencias electrónicas y pagos a terceros SIN SOPORTE DOCUMENTAL NI JUSTIFICACIÓN TÉCNICA en los programas de vivienda. Se realizaron —ahora se sabe— 191 retiros directos en ventanilla bancaria, acumulando un monto de 20 millones 309 mil pesos en efectivo.

Asimismo, se detectaron más de 9.6 millones de pesos destinados a la adquisición y construcción de una plaza comercial; alrededor de 820 mil pesos en boletos de avión; medio millón en la compra de un automóvil de lujo. En su declaración escrita, el ex jefe de Contabilidad del INVI detalló montos, momentos y personas a quienes entregó dinero en efectivo procedente de las cuentas de la dependencia, a petición de FERNANDA VILLARREAL GONZÁLEZ, entonces directora, así como del propio gobernador del Estado, VÍCTOR MANUEL CASTRO COSÍO.

Entre las evidencias figuran conversaciones de la ex directora del INVI solicitando transferencias de quincenas, entregas de dinero a particulares, compras de despensas e insumos para posadas navideñas, apoyos a líderes de colonia y otros gastos supuestamente destinados a respaldar a ADÁN AUGUSTO LÓPEZ.

Para muchos, “HAY GATO ENCERRADO” en el caso, pues el funcionario de más bajo rango fue el único señalado dentro de la red de corrupción, pese a que existía una cuenta tripartita que requería la firma y confirmación de los tres responsables —directora, administrador y contador— para realizar transacciones de tal magnitud.

Luego entonces resulta curioso que los demás involucrados, siendo funcionarios de alto rango, no hayan enfrentado consecuencias, mientras que quien solo recibía instrucciones es el único que paga por ellas. CURIOSO, MUY CURIOSO. Por lo que mejor, quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .