Por Alejandro Barañano
VÍCTOR MANUEL CASTRO COSÍO celebró su cuarto año de la supuesta “transformación” en BAJA CALIFORNIA SUR con un faraónico evento en la Plaza Reforma del Palacio de Gobierno. Durante su mensaje, afirmó —entre otras cosas— que dicho movimiento nació con el propósito de devolverle la esperanza al pueblo sudcaliforniano.
El descendiente del policía municipal ÁNGEL CASTRO, no tuvo mantener su desfachatez al declarar que una de las PRINCIPALES TAREAS DE SU MANDATO ha sido reconstruir las relaciones sociales, políticas y culturales de los pueblos y comunidades, mediante un proyecto que, aunque complejo, —según él— ha avanzado con firmeza.
Otra falacia que sostuvo públicamente fue que, a cuatro años de distancia, los avances son visibles y que el futuro promete resultados aún más favorables para BAJA CALIFORNIA SUR. Está convencido —no se ría usted, así lo expresó— de que estos años de “lucha” han valido la pena.
Así parloteó VÍCTOR MANUEL CASTRO COSÍO —cual prócer de cuarta— echándose flores a sí mismo. Con tono socarrón, agradeció a quienes vinieron desde Punta Eugenia e Isla Natividad, e incluso hasta a los ciudadanos de Los Cabos, a quienes les recordó “modestamente” que él proviene de una cuna pobre. Aunque, claro está, hoy dista mucho de serlo. Y así transcurrió todo el evento: entre autoelogios y risas provocadas.
Pero la realidad es que NO HAY NADA QUE CELEBRAR, pues la gestión de VÍCTOR MANUEL CASTRO COSÍO se ha caracterizado por los parches, rezagos y obras inconclusas que han frenado el verdadero avance en favor de la ciudadanía.
Y lo digo porque la percepción generalizada entre los sudcalifornianos es que este MAL GOBIERNO le ha quedado a deber mucho a la gente. Los problemas siguen siendo los mismos y en muchos casos, incluso se han agravado.
Resulta curioso que en administraciones pasadas se apostó por proyectos de infraestructura hidráulica, obras públicas de gran envergadura y un impulso estratégico al turismo y la diversificación económica. En cambio, el actual gobierno presume únicamente programas sociales que, en su mayoría, son federales y no resultado de gestiones propias. ¿O me equivoco?
En su fallida celebración no mencionó las graves deudas pendientes en materia de agua, salud y educación. El caso más emblemático: la potabilizadora de la PRESA LA BUENA MUJER, un verdadero elefante blanco de 170 millones de pesos del que no ha salido ni una sola gota de agua para las familias sudcalifornianas.
Tampoco dijo nada sobre el colapso del sistema de salud estatal, la falta de medicamentos y médicos en hospitales, ni sobre la precariedad laboral en el sector educativo, que ha derivado en paros magisteriales no resueltos. LA PREGUNTA ES: ¿Fue olvido o su decadente memoria senil?
En cuanto al manejo de recursos LA OPACIDAD ES EVIDENTE, pues a la fecha, no se han aclarado las observaciones de la AUDITORIA SUPERIOR DE LA FEDERACIÓN por más de 7 mil millones de pesos. VÍCTOR MANUEL CASTRO COSÍO ha prometido transparencia una y otra vez, pero seguimos esperando que rinda cuentas y deje de lado los chistes ramplones que tanto acostumbra.
En síntesis, este supuesto CUARTO AÑO DE GOBIERNO confirma que la llamada transformación se ha quedado en meros discursos huecos y actos simbólicos, pues se trata de una gestión sin rumbo dependiente de la federación, clientelar y sin resultados de fondo.
Desgraciadamente aún faltan dos años más de “gobierno puchista”, por lo que es fundamental que la ciudadanía haga su propio balance y revise qué se ha hecho bien y qué se ha hecho mal, porque en el año 2027 tendremos la gran oportunidad de elegir un gobierno que, en lugar de tanta grilla, ofrezca verdaderos resultados a la gente. Por eso, NO HAY NADA QUE CELEBRAR, por lo que quien esto escribe, mejor seguirá BALCONEANDO. . .

