FACTOR POLÍTICO / PAN: ENTRE APERTURA Y DESENCANTO CIUDADANO


Por Luis Miguel Aragón

 

Ahora que el Partido Acción Nacional abre sus puertas a la ciudadanía para que cualquier persona interesada pueda aspirar a una candidatura, bajo el argumento de apostar por liderazgos surgidos de la calle y construir un partido más ciudadano y juvenil, vale la pena detenerse a observar la posible respuesta social.

La reacción no es predecible. Hay quienes sostienen que la ciudadanía está profundamente desgastada frente a la clase política y sus prácticas. Una buena parte de la población se mantiene replegada: harta, decepcionada y escéptica ante promesas que rara vez se cumplen.

Pero también existe la posibilidad contraria: que ese hartazgo se transforme en organización, participación y expresión de inconformidad. Y no hay mejor momento para ello que una elección, como la que se avecina en 2027, donde el voto puede convertirse en un instrumento de castigo o de renovación.

La pregunta de fondo es inevitable: ¿encontrará la ciudadanía opciones que realmente respondan a sus expectativas? ¿Habrá partidos, candidatos o movimientos capaces de recuperar la confianza del electorado? ¿O seguirá prevaleciendo la resignación de elegir entre lo mismo?

En cada proceso electoral reaparecen los mismos personajes de siempre: profesionales del voto, especialistas en prometer y sobrevivir políticamente, para quienes las campañas son una forma de vida. Personajes a los que, curiosamente, siempre les “florecen” propiedades con la misma facilidad que a un nopal.

En Baja California Sur, además, el contexto no es menor. La calidad de vida se ha deteriorado de forma evidente: el crecimiento poblacional ha rebasado las oportunidades, el poder adquisitivo se ha reducido, los servicios de salud están colapsados y el costo de vida resulta cada vez más asfixiante.

Frente a este escenario, la apertura partidista no debería ser solo un discurso. Lo que la ciudadanía demanda son gobiernos equilibrados, incluyentes y eficaces; administraciones que gobiernen para todos, y no únicamente para quienes militan o simpatizan con un partido. Porque si la política no logra reconectar con la realidad social, ninguna “apertura” será suficiente para cerrar la brecha entre los ciudadanos y el poder.

Luego entonces, sobran motivos para aspirar a una candidatura en las listas ciudadanas de Acción Nacional o de cualquier otro partido, franquicia  o movimiento.

Malaya una curul en el Congreso del Estado, que te paguen un dineral… no importa si produces o solo seas una carga muy cara para el sistema.