Por Luis Miguel Aragón
La disputa interna que puede definir la elección
Tras el acto multitudinario encabezado por Manuel Cota Cárdenas, el pasado sábado en un rancho del municipio de Los Cabos, y luego de que su equipo cumpliera la meta de llenar el recinto con amigos, seguidores y militantes de Morena, es posible hacer una primera evaluación de las tres figuras que buscan representar a la llamada Cuarta Transformación.
En la contienda interna destacan Milena Quiroga, Christian Agúndez y el propio Manuel Cota Cárdenas. Qué desde ciertos sectores y liderazgos se insiste en que no hay ni habrá fractura entre los partidos que integran este bloque conformado por Morena, Partido del Trabajo y Partido Verde Ecologista de México, aunque la realidad sugiere tensiones que difícilmente pueden ocultarse.
Es innegable que los tres grupos han demostrado capacidad de movilización. Sin embargo, el propio Manuel Cota ha señalado que sus adversarios han realizado gastos excesivos, posiblemente con recursos públicos. En ausencia de una autoridad que fiscalice con rigor estos eventos, el origen y destino del dinero permanecen en la opacidad. Basta observar la logística de traslado, lo que antes se llamaba “acarreo”, para dimensionar el nivel de recursos involucrados.
En términos políticos reales, la definición parece concentrarse entre Milena Quiroga y Manuel Cota. La figura de Christian Agúndez, luce sin interés tanto en el ámbito local como en el nacional dentro de Morena. Para Agúndez, el margen de maniobra se reduce a alinearse con quien resulte candidato y negociar espacios para su equipo o buscar una ruta alterna bajo el respaldo de la franquicia del profesor Alberto Anaya, llamada Partido del Trabajo. Ese escenario pondría a prueba su verdadera capacidad competitiva: demostrar fuerza propia o limitarse a conservar el registro.
Para Morena, la decisión está lejos de ser sencilla. No se trata únicamente de elegir entre dos perfiles, sino de calcular el impacto de una posible ruptura. En ese contexto, la franquicia de Movimiento Ciudadano se mantiene atento a quien quede fuera de la contienda interna, con la posibilidad de integrarlo de inmediato como su candidato. Rcordemos que el dueño de la marca, Dante Delgado, ha optado por competir en solitario, estrategia que le ha rendido frutos a MC, especialmente tras consolidar gobiernos en entidades clave como Jalisco y Nuevo León.
Por su parte, el Partido Acción Nacional perfila nuevamente a Francisco Pelayo como su carta fuerte. Con antecedentes positivos como alcalde de Comondú y una campaña competitiva en el pasado, Pelayo podría encontrar ahora condiciones más favorables, en un contexto político distinto al que estuvo marcado por el arrastre de Andrés Manuel López Obrador.
Del PRI se puede decir muy poco, algunas reuniones que han publicado con los personajes que permanecen en esa partido, pero que los mueve más el orgullo que las expectativas de lograr algo positivo.
Por su parte Gerardo Zúñiga ha gastado las suelas trabajando para una candidatura que hasta el momento se torna Independiente, con el llamado “Movimiento del Sombrero”, veremos cuantas conciencias les quita a los partidos políticos de siempre.
También ha querido hacer ruido un partido de nueva creación llamado Somos MX, que a nivel nacional asoma figuras políticas como Acosta Naranjo y Cecilia Soto, para ellos mantener el registro sería un triunfo.
El tiempo apremia. Morena debe definir quién encabezará la candidatura a la gubernatura de Baja California Sur, con aspirantes que llegan en distintos niveles de desgaste. Algunos parecen haber alcanzado su techo; otros aún podrían crecer. El tablero está en movimiento, pero lo que se requiere no es solo una buena estrategia, sino precisión política. Porque todo indica que en esta elección la gente está muy interesada en salir a tomar decisiones.

