Por Luis Miguel Aragón
Cuando todo parecía tomar buen rumbo para el Partido del Trabajo en Baja California Sur, con la organización de sus coordinadores estatales y municipales de afiliación —y con ello prácticamente delineadas las candidaturas a los distintos cargos de elección popular— comenzaron a surgir señales de desgaste que hoy generan cuestionamientos internos y externos.
La apuesta más relevante del PT es, sin duda, el alcalde de Los Cabos, Christian Agúndez Gómez, quien mantiene aspiraciones rumbo a la gubernatura de 2027. Sin embargo, algo no está funcionando del todo bien en su administración.
Los constantes cambios de funcionarios son una muestra de ello. El Ayuntamiento de Los Cabos, por su complejidad e importancia, demanda estabilidad y capacidad operativa, pero desde el inicio de la actual administración se han realizado cinco cambios en la titularidad de la Dirección de Comunicación Social, por citar apenas un área estratégica.
A ello se suma la reciente “renuncia” del Oficial Mayor, una de las posiciones más relevantes dentro del organigrama municipal, ubicada inmediatamente después del alcalde y responsable de la administración interna, los recursos materiales y la gestión del capital humano. Su salida sorprendió, pues parecía tratarse de un funcionario con permanencia asegurada. Evidentemente, algo ocurrió que marcó un punto de quiebre.
Y como si los retos administrativos fueran insuficientes, el pasado sábado se registró un enfrentamiento entre elementos militares y un grupo armado, en Santa Anita, San José del Cabo, cuna de los Agundez, donde resultaron heridas cuatros personas civiles y dos militares, lo lamentable es que perdió la vida un ciudadano estadounidense al quedar atrapado en medio del fuego cruzado.
Aunque por el tipo de armamento y la naturaleza del hecho corresponde a instancias federales investigar y esclarecer lo sucedido, el impacto político recae inevitablemente sobre el gobierno municipal. La percepción pública rara vez distingue competencias jurídicas cuando la violencia irrumpe en un destino turístico de relevancia internacional.
En consecuencia, el Partido del Trabajo también resiente el golpe. Su principal figura para encabezar una eventual contienda propia, sin alianzas y particularmente sin el respaldo de Morena, aparece hoy bajo un escenario menos favorable y con mayores costos políticos.
El desafío para Christian Agúndez y para el PT no es menor: recuperar la seguridad pública, lograr una estabilidad administrativa y contener el desgaste político antes de que los problemas locales terminen por comprometer un proyecto electoral en el que se le está invirtiendo demasiado y que apenas comenzaba a tomar forma.

