ABCdario / SUDCALIFORNIDAD

Por Víctor Octavio García

 

Estado de Baja California Sur, punto

 

En el estado de Baja California hay quienes no nos perdonan que su primer gobernador haya sido un sudcaliforniano nacido en San José del Cabo, Braulio Maldonado Sández, que salió de su condición humilde y escaló peldaños hasta convertirse en el primer gobernador del estado de  Baja California. A él, y a su gobierno le achacan muchos males e incluso han llegado acusarlo –después de muerto– de asesino y represor de periodistas; uno de esos personajes que fue útil para la venganza póstuma fue Carlos Lazcano, quien hace algunos años fustigó sin piedad a Maldonado Sández, por fortuna Maldonado Sández está más allá del bien y del mal y no requiere defensa, su defensa está escrita en la historia de aquel noble estado donde en su momento dio la cara, dio la pelea y eso le valió el ostracismo; regresó ya viejo a su patria chica, prácticamente a morir y ordenó a su familia que se le enterrara junto a sus padres en San José del Cabo.

Ayer tuve una discusión respetuosa en este espacio con don Carlos Lazcano, a quien conozco por algunos trabajos interesantes que ha consignado sobre personajes de la historia peninsular; cierto, es un acucioso investigador, pero como a cualquier investigador eso no lo hace poseedor de la verdad absoluta, y menos de que esa verdad no existe en la historiografía, como señala al arte de la historia; difícilmente sus trabajos se podrían sustraer al acomodo a lo que piensa y a lo que él quiere, de ahí que tenga mis dudas de que su compromiso sea solo con la verdad, y de esa duda paren cuates. ¿Qué es lo que quiere Carlos Lazcano y sus seguidores en La Paz y en Los Cabos?. Creo que habría que indagarlo más a fondo.

Me llamó la atención que en la réplica de ayer el señor Lazcano, no solo que me llamara diplomáticamente ignorante, porque no he escrito libros como él, sino que prácticamente señalara que él ya superó ¡he aquí su hazaña! al más grande historiador que ha dado Baja California Sur; Pablo L. Martínez, siendo Braulio Maldonado Sández, gobernador de BC apoyó fuertemente y decididamente para que la obra del historiador sudcaliforniano impactara en todo Baja California; No fue una, sino dos veces en que Lazcano me llamó ignorante de la historia, simplemente porque expresé mi derecho a no estar de acuerdo con la intentona que trae él y otros más de cambiarle el nombre a nuestro Estado, y no solo eso, me sugirió que “estudie más”, y con broche de oro cerró dictándome cátedra: “En noviembre estaré en La Paz, y con mucho gusto podría obsequiarle mi libro, si usted lo desea, el cual ha sido base para la justificación histórica de que recuperemos nuestro nombre original”.

Como ciudadano Carlos Lazcano tiene todo el derecho del mundo a proponer cambios y muchas cosas, sean sensatas o no, o legales o no. La pregunta es ¿por qué vino a proponer –o se valió de otros ciudadanos de La Paz y Los Cabos– el cambio de nombre de nuestro Estado, y no de donde él vive, en Baja California?, independiente de la validez histórica de sus argumentos que serán motivo de otra entrega.

Qué lástima que don Pablo L. Martínez ya no viva, porque sin duda alguna, refutaría con argumentos de evidencia, no solo a Carlos Lazcano, sino al grupo de sus propios paisanos que han sido seducidos por la verborrea y conducidos a pedir que se cambie el nombre a Baja California Sur, pues ese es el fondo de festejar la “californidad”, cuando han hecho muy poco o nada para honrar con sus obras intelectuales y sus tímidas acciones ciudadanas por defender esta tierra, más en el sur, donde la depredación y el despojo de los fuereños, nacionales y extranjeros han callado ante los tarascones de gobernadores y alcaldes, de su propia “sangre azul” que han entregado el territorio al imperio del dinero y de los dólares; el ejemplo lo pusieron mujeres que defendieron con las uñas la playa costa azul, hasta lograr derrumbar el muro y de esto ustedes saben y conocen sus nombres.

Insisto ¿por qué don Carlos Lazcano no ha brillado políticamente con sus investigaciones sobre la historia y los personajes históricos en su tierra (Baja California), en cambio ha encontrado terreno fácil y fértil, para cosechar, en Baja California Sur. ¿Será porque piensan que somos una bola de dejados y de borregos?. La respuesta ustedes la tiene en las páginas de la historia sudpeninsular y la mejor lección de esto la dio Martiniano Núñez al cabo Fierro (Leocadio Fierro) de que aquí “no se come tierno“; ni dejados, ni agachones señor Lazcano. ¡Qué tal!.

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