BALCONEANDO / ¿PORQUÉ MANUEL?


Por Alejandro Barañano

 

Durante meses se presumía con insistencia que MILENA QUIROGA ROMERO sería designada como coordinadora estatal de la Defensa de la Transformación y, posteriormente a ello, candidata de Morena a la gubernatura de Baja California Sur, sobre todo por el favoritismo mostrado por el gobernador VÍCTOR MANUEL CASTRO COSÍO y su grupo en el poder, que evidenciaba un marcado desdén hacia CHRISTIAN AGÚNDEZ GÓMEZ y MANUEL COTA CÁRDENAS.

Sin embargo, llegó el “día de la verdad”, y previo al anuncio oficial en el World Trade Center de la Ciudad de México, MANUEL COTA CÁRDENAS se presentó con sobriedad y sin aspavientos, esto  mientras que las señales apuntaban a que MILENA QUIROGA sería la elegida y contra todo pronóstico, no lo fue. Luego entonces la pregunta inevitable surgió: ¿Por qué MANUEL COTA y no MILENA QUIROGA?

En primer lugar, debe señalarse que, entre los tres principales aspirantes —Milena, Christian y Manuel—, el hijo del exgobernador LEONEL COTA MONTAÑO fue quien desarrolló la campaña más consistente. Durante el proceso interno logró mantenerse en las preferencias sin contar con los recursos de sus contrincantes. En los últimos días de la contienda la propia MILENA QUIROGA reconoció un “empate técnico” con MANUEL COTA, ello al difundir una encuesta en la que apenas lo superaba por un par de puntos porcentuales.

El problema para MILENA QUIROGA fue no comprender el momento político, pues su falta de pericia la llevó a confrontarse de manera constante con MANUEL COTA y CHRISTIAN AGÚNDEZ, en lugar de construir alianzas. Además, nunca supo —o no quiso— contrarrestar la narrativa de que su eventual designación respondía al respaldo del gobernador VÍCTOR CASTRO COSÍO, lo que muchos interpretaron como la continuidad de un gobierno ampliamente cuestionado.

En este contexto, resultaba más que evidente que MANUEL COTA CÁRDENAS generaba menos resistencias para preservar la unidad de las izquierdas, mientras que la candidatura de MILENA QUIROGA ROMERO implicaba un riesgo de fractura.

La estrategia política de Cota se evidenció desde el momento en que se anunció su triunfo, ello pese haber acusado a MILENA QUIROGA de actos de corrupción, le abrió la puerta al diálogo, aun cuando ella se negó a acompañarlo en su designación. Con todo esto Morena optó por un coordinador que represente la unidad y, sobre todo, una mayor competitividad; por lo que quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .

COMO EN BOTICA

  • VICACO: ¡NEPOTISMO!

Hace unos días, VÍCTOR MANUEL CASTRO COSÍO, visiblemente molesto y con tono de reproche hacia los medios de comunicación y a sus críticos, salió a defender con altanería a defender el evidente ESQUEMA DE NEPOTISMO que prevalece en su administración.

El episodio ocurrió durante su conferencia semanal, cuando fue cuestionado sobre la contratación de OMAR CASTRO COTA, actual jefe de la Oficina del Ejecutivo, y de su esposa YANSSEN WEICHSERLBAUM CALDERÓN, jefa de los Programas de Bienestar y pareja sentimental del primero y lejos de reconocer la gravedad del señalamiento, intentó justificar los nombramientos de ambos alegando que no se trata de familiares, sino de “AMIGOS Y COMPADRES” de muchos años.

La defensa resulta insostenible, pues en su afán por desmarcarse, el gobernador parece ignorar —o pretende pasar por alto— el significado legal y ético del NEPOTISMO EN LA FUNCIÓN PÚBLICA, ya que la normatividad lo define como el uso del cargo para otorgar empleos, ascensos o favores a familiares o amigos, sin considerar mérito, capacidad o preparación. Es decir, exactamente lo que ocurre en su gobierno.

Por si no lo sabe el viejo maestro de Secundaria, el ARTÍCULO 220 del CÓDIGO PENAL FEDERAL y las leyes anticorrupción son claros: Existen sanciones administrativas y penales severas para los servidores públicos que beneficien a sus allegados, incluyendo la destitución e inhabilitación inmediata del cargo.

Lo que “EL PROFE” –como le llaman su allegados y uno que otro llevado–  llama “AMISTAD” y “COMPADRAZGO” a la expresión más burda de un poder que confunde lo público con lo privado. Su discurso no solo exhibe soberbia, sino también un desprecio abierto por la legalidad y la ética gubernamental. En suma, LA DEFENSA DEL GOBERNADOR no lo exculpa sino que lo incrimina aún más en la práctica sistemática del NEPOTISMO que corroe la credibilidad de su nefasta administración. . . ¡HE DICHO!