¡UNA GRAN PRESENTACIÓN LA DE “MONO BLANCO”!

  • En un Son cabe la vida, la muerte y todo lo que hay en medio: Mono Blanco

Por Luis Miguel Aragón / Crónica

Fotografía: Gabriel Larios

 

El mundo se va a acabar pero antes llegó Mono Blanco a las Fiestas de Fundación de La Paz  2022. Eran las 10 de la noche y ya estaban instalados en el escenario principal. Seis integrantes: una mujer, cuatro hombres y un niño, quienes forman parte de este grupo fundado en noviembre de 1997, y que se ha encargado de llevar el “Son Jarocho” a los cinco continentes con gran éxito. Vestidos con la clásica guayabera, eso sí, cada quién con color diferente.

La presentación la dieron los acordes, a través de cinco instrumentos de cuerdas y un pandero. Con esa música que nos activa los hemisferios, que nos rodea y nos inunda, nos emociona, nos da fuerza y ganas de bailar de inmediato. Por lo menos empiezas a mover las piernas y las manos simulando tocar guitarra o tambor.

Al inicio del concierto pegaba un viento fresco, tirándole a helado, con el transcurrir de la noche a ritmo del Son Jarocho, el calor de la gente que empezaba a bailar se imponía e invadía el malecón del Puerto de Ilusión.

Por si alguno de los presentes no se había enganchado en la fiesta, Octavio, uno de los integrantes con más años en la agrupación, rasga su Arpa y provoca que través del tímpano se ponga feliz nuestro cerebro y este lo transmita a todo el cuerpo.

Luego de que Gilberto Gutiérrez, líder de Mono Blanco comparte que el Son se ejecuta principalmente durante los fandangos, donde se combina con la danza zapateada y la poesía cantada, escuchamos una Guacamaya muy intensa que dice: vuela, vuela, vuela, vuela voladora, no le hace que no me quieras vámonos queriendo ahora; vuela, vuela, vuela, vuela sin parar, como quisiera ser agua cuando te vas a bañar.

Con los instrumento básicos para interpretar un Son Jarocho, cómo lo son el requinto, jarana, arpa y pandero, Mono Blanco hace que una gran mayoría de los asistentes se levante de sus sillas y se ponga a bailar, a gozar y a disfrutar la noche vigilada al fondo por una hermosa luna.

Sin darnos cuenta se fueron pasando las horas y a través del Balajú, el aguanieve, el trompito, el valedor, la iguana, el caracol y el mejor Son de su repertorio, El mundo se va acabar, Mono Blanco nos hizo pensar que la vida es maravillosa y que debemos ser agradecidos con ella, viviéndola.