Por Luis Miguel Aragón
Con la caída de Rubén Rocha Moya, hoy gobernador con licencia de Sinaloa, señalado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos de presuntos vínculos con la narco corrupción, se abre un escenario que pondrá a prueba la marca Morena rumbo al 2027, año en el que se renovarán 17 gubernaturas.
El 9 de julio de 2014, Morena obtuvo su registro como partido político, mismo que entró en vigor el 1 de agosto de ese año, tras haber surgido como asociación civil en 2011. En apenas doce años de su fundación, el partido se encamina hacia una posible crisis de credibilidad.
Está por verse si el impacto de este caso se limita a su epicentro en Sinaloa, se extiende a la región noroeste o alcanza dimensiones nacionales. La cúpula del partido enfrenta una tarea compleja y, tendrá que recurrir a una operación política de contención y control de daños.
Ayer hubo cambios en Morena, Ariadna Montiel, asumió la dirigencia nacional y, aseguró que no tolerarán corrupción en ningún gobierno de su partido. Es momento de hacer conciencia, hay que hacer de lado a quien esté en estas prácticas. Además de puntualizar que no respaldarán perfiles con acusaciones.
Para el 2027, diecisiete entidades renovarán sus gubernaturas. De ellas, 12 son actualmente gobernadas por Morena: Sonora, Baja California, Baja California Sur, Colima, Nayarit, Sinaloa, Michoacán, Zacatecas, Campeche, Guerrero, Quintana Roo y Tlaxcala. Tres están en manos del Partido Acción Nacional: Aguascalientes, Querétaro y Chihuahua; una por Movimiento Ciudadano: Nuevo León; y otra al Partido Verde Ecologista de México: San Luis Potosí.
Si este tema profundiza la crisis en la Cuarta Transformación, estaremos observando quiénes están dispuestos a sostener el movimiento y quiénes, ante la tormenta, optan por abandonarlo como ratas que huyen del barco. Aunque se sabe que antes del debacle de Rocha Moya, ya se esperaba ruptura de este movimiento en la entidad, con el tema de la próxima candidatura a la gubernatura y por tanto, la salida de perfiles hacia otros partidos.
Es verdad que, este conflicto trasciende el ámbito político y podría tener repercusiones en otros sectores de suma importancia para la vida de los que vivimos en México, que por ahora no abordaremos en esta columna.
Lo cierto es que el país atraviesa un momento de definiciones: más allá de partidos y coyunturas, el desafío será sostener la unidad social en un contexto de incertidumbre.

