Por Luis Miguel Aragón
En política, los vientos cambian de rumbo: a veces soplan a favor y otras en contra. Y tal parece que, para el profesor Óscar Leggs Castro, comienzan a soplar nuevamente a su favor. El oriundo de Migriño se registró en el proceso interno en busca de la coordinación municipal de la defensa de la cuarta transformación y la soberanía nacional en Los Cabos rumbo a las elecciones de 2027.
Más allá de los argumentos legales con los que, se intentó sacarlo de la jugada política, el profesor Leggs mantiene un capital que no se borra por voluntad ajena, y es la relación que construyó con buena parte de la ciudadanía durante su paso por la presidencia municipal, de 2021 a 2024.
Y no me refiero únicamente a las finanzas que, por supuesto son importantes, sino también al trato directo con la gente. Las audiencias públicas fueron uno de los sellos de su administración, espacios en los que los habitantes de colonias y rancherías podían exponer sus problemas y buscar respuestas o gestiones ante las autoridades municipales.
Ahora bien, si las encuestas internas de Morena serán el mecanismo para definir quién encabeza el proyecto en Los Cabos, habremos de ver qué tanto pesa ese respaldo ciudadano que Leggs conserva. Su registro ha vuelto a colocarlo en la disputa y, de paso, ha reabierto una discusión que algunos daban por cerrada.
Porque una cosa es intentar resolver las diferencias en los tribunales y otra muy distinta es medir fuerzas en las calles, las colonias y las comunidades rurales. El terreno político tiene sus propias reglas y, llegado el momento, la evaluación de los ciudadanos podría pesar tanto como los acuerdos que se alcancen dentro del partido.
Además, la comparación entre su administración y la actual será inevitable. La calidad de los servicios públicos, la atención en las dependencias municipales y la capacidad para resolver los problemas cotidianos de los cabeños estarán sobre la mesa. Ahí es donde los discursos tendrán que ceder su lugar a los resultados y a la memoria de los ciudadanos.
Porque en política nadie tiene asegurada la candidatura por sus antecedentes, pero tampoco se puede borrar el pasado por decreto. Óscar Leggs está de vuelta en el tablero y habrá de demostrar cuánto de aquel respaldo sigue vigente. Morena, por su parte, tendrá que decidir si escucha lo que dicen sus encuestas o si termina imponiéndose la voluntad de quienes mueven las piezas desde arriba. En Los Cabos, la partida todavía no termina.

