Prestadores de servicios turísticos, ambientalistas y ciudadanos en general aseguran que la nueva categoría portuaria permitiría la llegada de embarcaciones internacionales y con ello, la posible entrada de operadores externos con mayor capacidad económica y vínculos con grandes agencias y navieras, por lo que el temor no es abstracto sino que es real.
Por Alejandro Barañano
En estos momentos, prestadores de servicios turísticos, ambientalistas y ciudadanos en general, se encuentran realizando una manifestación en el municipio de Loreto y
de acuerdo con los primeros reportes, la movilización surge por el rechazo a la propuesta de declarar al Puerto de Loreto como puerto de altura y cabotaje, medida que, señalan, podría impactar el equilibrio ambiental y la vocación turística de la región.
Los inconformes han expresado de manera pacífica su preocupación por las posibles afectaciones al ecosistema marino, así como a las actividades económicas locales que dependen del turismo sustentable y aunque las autoridades no han emitido un posicionamiento oficial sobre la manifestación, esta continúa desarrollándose sin incidentes.
Los prestadores de servicios turísticos aseguran que la aprobación del decreto que otorga a Loreto la categoría de “Puerto de altura y Cabotaje” no solo redefine la operación marítima del destino, pues para los prestadores de servicios locales marca el inicio de un posible desplazamiento de la dársena, la cual es el corazón operativo de su trabajo diario, pues para quienes viven del mar, la Dársena de Loreto no es una infraestructura sino su sustento, ya que desde ahí salen recorridos, se coordina actividades, se construyen relaciones con visitantes y se sostiene la economía diaria.
Por eso la preocupación apunta a que las nuevas operaciones sean controladas por empresas externas, ya que esto deja a los loretanos en una posición marginal o completamente fuera del sistema, pues hay que recordar que las familias locales dependen del ingreso diario y que los comercios vinculados al turismo local, como lo son restaurantes, guías y transportistas también serían afectados.