DOCUMENTA UABCS AL “HONGO SOLDADITO”


  • Un estudio realizado en la UABCS documenta la presencia y función de este singular hongo en los ecosistemas áridos de Baja California Sur

Redacción

Cada temporada de lluvias en La Paz trae consigo un visitante tan discreto como fascinante. Entre jardines, camellones y terrenos arenosos, emerge un hongo blanco de aspecto peculiar conocido popularmente como “soldadito”, una especie que, aunque suele pasar desapercibida, cumple una función esencial para el equilibrio ecológico de las zonas áridas.

Con el propósito de ampliar el conocimiento científico sobre este organismo y su presencia en los ecosistemas locales, Carlos Alpuche González, investigador posdoctoral del Laboratorio de Botánica Marina de la Universidad Autónoma de Baja California Sur realizó un estudio sobre el género Podaxis, al que pertenece este singular hongo.

El soldadito es un ejemplo de cómo organismos aparentemente simples desempeñan funciones fundamentales para el funcionamiento de los ecosistemas. Conocerlos nos permite valorar mejor la biodiversidad que existe en nuestra propia ciudad”, explica el investigador a partir de los hallazgos de su trabajo.

El hongo “soldadito” puede alcanzar hasta 18 centímetros de altura y se distingue por su tallo largo y escamoso, así como por una estructura reproductiva con forma de bulbo cilíndrico donde se desarrollan sus esporas. Conforme madura, estas cambian de color, pasando del blanco al café oscuro o negro.

Detalla que, durante sus primeras etapas de desarrollo, puede confundirse con Coprinus comatus, conocido como “hongo de tinta” o “tintero”. Sin embargo, mientras esta última especie posee láminas bajo el sombrero y termina “licuándose” al envejecer, Podaxis libera sus esporas mediante la degradación gradual de la capa externa que las protege, facilitando así su dispersión en el ambiente.

En su investigación, Alpuche González explica que su distribución es amplia. Habita principalmente regiones áridas y semiáridas de Asia, África, Australia y América, donde prospera en suelos secos y arenosos. En el continente americano se ha registrado en países como Colombia, Cuba, Puerto Rico, Venezuela, Ecuador, Brasil y Argentina, además del suroeste de Estados Unidos y el archipiélago de Hawái.

Señala que también en México existen registros de su presencia en estados como Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Durango, Sonora, Oaxaca, Baja California y Baja California Sur. Debido a su afinidad por los sustratos arenosos, es frecuente encontrarlo en maceteros, camellones urbanos y zonas cercanas a arroyos o caminos.

Más allá de su aspecto llamativo, el “soldadito” desempeña una labor indispensable para los ecosistemas. Actúa como un eficiente degradador de materia orgánica, transformando compuestos complejos en nutrientes que pueden ser aprovechados por otros organismos y reincorporados a los ciclos naturales.

En ambientes donde las lluvias son escasas, estos hongos cumplen una función particularmente valiosa como recicladores de nutrientes”, señala Carlos Alpuche y además, destaca que hasta el momento no existen registros de que la especie parasite árboles o plantas, por lo que no representa un riesgo para jardines o áreas verdes.

Otra de las preguntas más frecuentes en torno a este organismo es si puede consumirse. Aunque contiene nutrientes como carbohidratos, proteínas y lípidos, y existen reportes de su consumo en países como India y Afganistán, no forma parte de la dieta habitual en la mayoría de las regiones donde se encuentra distribuido. Esto podría deberse tanto a sus características de sabor y textura como a factores culturales asociados a la alimentación.

No obstante, el joven investigador explica que la importancia de este organismo va mucho más allá de su posible valor alimenticio. Diversas culturas alrededor del mundo han aprovechado especies de este género con fines medicinales, cosméticos y culturales. En Australia, algunos pueblos aborígenes utilizan sus esporas maduras para elaborar pintura corporal; mientras que, en La Guajira, Colombia, mujeres de la etnia wayuu las emplean como cosmético y protector para la piel.

Asimismo, en regiones de Yemen se les atribuyen propiedades para tratar afecciones cutáneas y quemaduras solares, y en China han sido utilizados tradicionalmente para combatir infecciones e inflamación. Incluso, investigaciones científicas recientes han identificado en Podaxis pistillaris compuestos con potencial actividad antibiótica, lo que ha despertado interés por sus posibles aplicaciones farmacológicas.

Por ello, cuando uno de estos hongos aparece tras las lluvias, la recomendación es sencilla: dejarlo completar su ciclo de vida, ya que al madurar, liberará millones de esporas que favorecerán la aparición de nuevos individuos y contribuirán a mantener las poblaciones de esta especie.