- Ante una temporada ciclónica activa, especialista de la UABCS llama a fortalecer la prevención y destaca la importancia de consultar fuentes oficiales, preparar suministros con anticipación y conocer la ubicación de los albergues ante la posible llegada de ciclones tropicales.
Redacción
Ante una temporada ciclónica que se perfila como activa, la prevención y el seguimiento oportuno de la información oficial son las principales herramientas para reducir riesgos, señaló Miguel Ángel Imaz Lamadrid, jefe del Departamento Académico de Ingeniería en Pesquerías y profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Baja California Sur, especializado en gestión integral del riesgo y protección civil.
De acuerdo con el académico, desde finales del año pasado ya se perfilaba una temporada de intensa actividad, asociada principalmente al calentamiento de las aguas del océano Pacífico y al fenómeno conocido como El Niño.
“De alguna manera, ya estamos viviendo sus efectos y, por ello, es importante que la población mantenga una vigilancia constante de la información oficial, pero también resulta fundamental que tenga previstas con anticipación las medidas que deberá tomar”, explicó.
Hasta el momento, señaló, se han registrado entre siete y ocho ciclones tropicales, uno de los cuales alcanzó ya la categoría 5. Para el conjunto de la temporada se estima la formación de entre 9 y 10 tormentas tropicales, entre 5 y 6 huracanes de categoría 1 ó 2 y entre 4 y 5 huracanes de categoría 3 o superiores, lo que representaría un total estimado de 21 ciclones.
Más allá de la categoría de un fenómeno, el investigador subrayó que uno de los factores determinantes para valorar el riesgo es la distancia respecto de las costas, indicando que siempre hay que tener respeto por un ciclón tropical y tomar las precauciones necesarias, independientemente de si se trata de una depresión, una tormenta o un huracán de cualquier categoría.
Explicó que un huracán de categoría 5 que se encuentre a una distancia considerable podría generar efectos poco perceptibles en una determinada región, mientras que un fenómeno de menor intensidad, pero ubicado a unos 300 ó 400 kilómetros de la costa, podría comenzar a generar impactos importantes.
Por ello, recomendó consultar de manera permanente las fuentes oficiales, entre ellas el Servicio Meteorológico Nacional, las instancias de Protección Civil y las direcciones municipales de Protección Civil, además de organismos internacionales como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica.
“Lo principal es monitorear constantemente las fuentes oficiales y, a partir de esa información, tomar las medidas preventivas necesarias. La clave es una preparación informada y un abastecimiento responsable, no el pánico”, acotó.
Referente a acciones que pueden realizarse con anticipación, mencionó el caso de contar en casa con alimentos no perecederos, como productos enlatados, semillas y otros productos que no requieran refrigeración.
También aconsejó, de ser posible, disponer de un sistema de energía de respaldo o, al menos, de iluminación inalámbricas como lámparas recargables. También contar con dinero en efectivo, considerando que un corte de energía eléctrica podría impedir temporalmente el funcionamiento de cajeros automáticos.
Asimismo, recomendó disponer de suficiente agua para consumo, y proteger documentos personales y objetos de valor colocándolos en bolsas plásticas para evitar que sufran daños por agua.
Un aspecto importante que recalcó el investigador es lo que podamos hacer como ciudadanía, considerando el entorno inmediato de las viviendas. Antes de la llegada de un ciclón, es necesario retirar, asegurar o resguardar objetos ubicados en patios, azoteas o exteriores que puedan ser levantados por los fuertes vientos y convertirse en un riesgo tanto para la propia vivienda como para las propiedades cercanas.
El investigador recordó que agosto y septiembre suelen ser meses de mayor aproximación de ciclones tropicales a la región, por lo que llamó a no esperar hasta los últimos momentos para prepararse.
Además, en caso de que las autoridades determinen la necesidad de evacuar alguna zona, la población debe conocer previamente las opciones disponibles. En este sentido, destacó que la UABCS forma parte de los principales espacios de albergue con los que cuenta el estado y que, históricamente, sus instalaciones han funcionado como lugares de resguardo para población vulnerable ante fenómenos hidrometeorológicos.
Para conocer la ubicación de los refugios disponibles, recomendó consultar el Atlas Estatal de Riesgo, herramienta que permite identificar los albergues y conocer cuáles se encuentran más próximos a cada zona.
El mismo Imaz Lamadrid invitó a la población a mantenerse informada y, en caso de emitirse un aviso sobre la posible llegada de un ciclón tropical y de recomendarse el traslado a un refugio, hizo énfasis en la importancia de acudir con suficiente anticipación.
“No es recomendable esperar hasta que el ciclón se encuentre sobre nosotros, porque esto puede complicar considerablemente el tránsito y poner en riesgo a la población. Lo mejor es acudir al albergue uno o dos días antes, llevando consigo todo lo necesario para permanecer resguardados durante la contingencia”, dijo.
La prevención comienza antes de que se presenten los efectos del fenómeno, mantenerse informado, preparar suministros, asegurar la vivienda y conocer las rutas y espacios de resguardo permite tomar decisiones con mayor seguridad cuando un ciclón tropical se aproxima a Baja California Sur, enfatizó finalmente.

