BALCONEANDO / CAMBIOS Y RUPTURAS

Por Alejandro Barañano

 

Dicen quienes saben de política, que para que las cosas se puedan poner buenas primero se tienen que poner peor; así que para quien creía que los problemas financieros, laborales y la prestación de los servicios públicos en el AYUNTAMIENTO DE LA PAZ habían llegado a su nivel más crítico, simplemente se equivocaron.

Y lo digo porque todo indica que lo peor está por venir, porque aquel control monolítico que predominó a lo largo de casi tres años tras dejó de existir, y no porque haya sido lo deseable, sino porque este se impuso tras una mezcla de ARBITRARIEDAD Y DESESPERANZA.

Seguramente –a como percibo pueden darse las cosas– los problemas se agudizarán porque si en lo doméstico, con todo y los graves problemas que se han presentado, los vientos que soplan para los recién llegados no son de fronda.

Y es que la carga de una nómina política sigue sangrando el presupuesto; los ingresos propios siguen siendo magros, las participaciones federales están muy comprometidas con programas y recursos ya etiquetados, y además existe una deuda pública que se ha vuelto inmanejable.

El que las cosas empeoren en la capital del estado no favorecerá a nadie, y ojo porque a río revuelto ganancia de pescadores. Luego entonces cabría preguntar: ¿Cómo MILENA QUIROGA ROMERO puede salir airosa cuando una gran estructura burocrática de miles de trabajadores más sus familias no ven con buenos ojos algunas decisiones que está tomando?

Y lo anterior, a pesar de que el grueso de la población tiene la plena convicción de que la anterior administración fue la peor que se haya tenido, pues golpeó en sus bolsillos y fue la que menos sensibilidad y trato personal mantuvo con los trabajadores, pero parece que las cosas no cambian, sino que empeoran.

No debemos perder de vista que el MUNICIPIO DE LA PAZ sigue siendo movido por una economía burocrática, y que quienes tienen más capacidad económica para gastar más allá de la despensa de todos los días y los básicos de bienestar son los empleados de confianza, o sea los mandos medios para arriba. Los de abajo, simplemente que se aguanten pues.

Aderezado a lo anterior, la falta de pago a cientos de PROVEEDORES DEL AYUNTAMIENTO y con deudas millonarias que hoy en día mantienen paralizada la estructura administrativa, da pie para que muchos no fíen tan siquiera los materiales más elementales ni los insumos necesarios para operar. O sea, que no hay credibilidad.

Igual sucede con algunos otros de los municipios del estado, que tampoco están tan bien como quisieran. Lo cierto es que las cosas no son nada fáciles para los que llegaron ante un escenario tan descompuesto por las profundas heridas que dejaron los que se fueron, y con las cosas así ni para donde hacerse.

Luego entonces, lo que estamos por ver en el MUNICIPIO DE LA PAZ es: O se endereza el barco y enfila rumbo a puerto seguro, o prevalecerá aquel grito despavorido en medio de la tempestad de sálvese quien pueda, esto sin importar quién fue realmente el responsable del timón; por lo que mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .